08 noviembre 2008

Noviembre


El invierno se aproxima, y me parece amiga mía que otra vez lo pasaremos solos recordando lo mucho que nos gusta "lo suave"; el suave deslizar del Jackie por la garganta, el tranquilo patinar del neumático por el asfalto; el brusco tacto de algunas piernas atezando mis costillas que ya no duelen, la tranquila sensación de bailar con el deseo y el odio en apenas un metro cuadrado y esas otras cosillas tan agradables de comentar con unas cañas o unos cafés sin pretender la vanagloria y es que eso es lo que distingue al héroe de guerrero: el primero duerme nervioso la noche anterior a la batalla pensando si su muerte será digna de contar o si bien acabará la batalla a hombros de sus compañeros; el segundo duerme tranquilo, al amanecer hará su trabajo y sabe que si acaba pronto su cuerpo servirá de barricada en la que las pezuñas del enemigo se atascarán.

1 comentario:

  1. Anónimo6:34 p. m.

    Intelectual, amigo mío, queda mucho invierno por delante y las musas no te darán pistas, forja tu camino

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