19 diciembre 2008

Navidad

Creo que a todos nos es conocida la sensación de frustración cuando llega un "enchufado" a la oficina, este tipo nuevo y joven cuyo talento y capacidad de trabajo desconoces, pero sabes que es el hijo de no sé qué director, y por supuesto, eso ya le tiene marcado de por vida, al menos en ese trabajo; y es que claro, a nadie le sienta bien que tras lustros de dedicación en una empresa para conseguir nimios ascensos, llegue alguien que desconoce completamente el negocio y le pongan la mesa que tanto anhelabas. Pues en estos días es precisamente lo que celebramos, un nacimiento, pero no uno normal, de esos en los que sale un churumbel al que cubrir de cariño y enseñanzas, que los palos llegarán sólos, no, no de ese tipo, en estos días la comunidad cristiana celebra el nacimiento del mayor de los enchufados, el hijo de Dios, ahí es nada...Lo dicho, la humanidad pasándolas putas por aquella época sin Blackberry ni Ipods ni Messenger ni nada que pudiera aliviar la falta de aspirinas y de repente aparece un mensaca alado (no, no llevaba una Honda o al menos no nos lo han contado así) y le dice al pobre José que si hasta el momento no había mojado el churro, ahora lo iba a tener mucho más jodido por aquello de la cuarentena y esas otras cosas que seguro las mujeres ya habían ingeniado para machacarnos moralmente un poco más. Imaginaros al pobre carpintero: todo el día currando en el taller, dedicando las tardes da tratar de conseguir un sindicato digno para poder comprar un bonito ático a María y tratar de demostrarle así las ganas que tenía no de procrear sino de mojar y de repente le dicen que va a ser padre, siglos después mueve la compasión de masas y la avaricia de centros comerciales, si te pasa a tí ahora, te cagas en Dios y luego ya veremos. Así que nada, se inventan el tema del cometa que guía a los magos para hacer reverencias al neonato. Con esto no sólo se potencia el tema del "enchufado" frente al trabajador, sino que siglos más tarde pagaríamos graves consecuencias en cuanto a contaminacón lumínica de forma periódica, por no hablar del consumo energético y la pasta que se van en bombillas.
Pero no todo es malo en estas fechas, son días en los que te juntas con los amigos a los que hace tiempo que no ves, aprovechando la libranza y el ánimo magnánimo que te proporcionan las copitas que ya te has tomado en el trabajo. Las cenas de empresa son otro gran invento; juntamos a todos los departamentos en una sala y previamente les damos algo de alcohol para que la cosa se anime, con esto de la crisis las empresas que han montado cenas deberían poner mazas y en vez de cenas retransmitirlo en plan "Gladiadores Americanos"

2 comentarios:

  1. Pa mi que fue todo una conspiración entre María y los apóstoles, que ya se conocían de antes... y sacarle la pasta al pobre José y encasquetarle al niño que vete tu a saber de cual de los 12 era... :) Voy a ir al infierno por hereje ay, ay, ay, que ya veo el humillo saliendo por debajo de la puerta de la habitacion... jajaja

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  2. Uhmmm, conspiraciones judeo-masónicas...la cosa parece probable, nunca debimos fiarnos de los desertores del Frente Popular de Judea.

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