14 octubre 2007

Pasión

Llegan los días de frío y cada vez que tiemblo pretendo pasarlos contigo. Y es que hay relaciones de esas que llaman apasionadas que duran un verano con mucho escote y mucho músculo suelto por terracitas y autopistas donde lucir el descapotable en rectas infinitas en las que hacer alarde de amor (cada uno que lo llame como quiera, yo utilizo ésta como bien pudiera decir rábano). Lo nuestro es distinto, puede que parezca más apagado y no niego serlo, tal vez algo soso, sin exhibiciones, sin cariños públicos, sin presentarnos delante de sonrientes “amigos” Hace ya unos años que disfrutamos juntos sin necesidad de que nadie nos lo diga ni nos de consejos de pareja. Si bien no buscamos alardes ni atestadas plazas donde pararnos a ser observados y que nos envidien, sí las curvas escondidas donde nadie vea cómo nos apretamos y hablamos en susurros que cada día entendemos mejor y cada día me sorprenden más. Tal vez sea porque soy tímido, tal vez sea porque seamos sencillos y tú no me pidas más que eso y yo no quiera más de ti que ti, y de nosotros pasar esos ratos que justifican tu agilidad y mi destreza; y las cicatrices que marcan todo mi cuerpo, me dicen que los baches, sólo eso, trozos irregulares en cientos de kilómetros.

4 comentarios:

  1. Vanessa4:04 p. m.

    Lo mejor que has escrito (que yo haya leído) después de Piedras.

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  2. pero hablas de la moto o de la novia? :p

    Un texto muy bien escrito sí.

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  3. Creí que era obvio que tal complicidad no se le puede pedir a una persona, están cargadas de egos que satisfacer y preguntas iguales que responder un millón de veces por mera vanidad.

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  4. Anónimo5:39 p. m.

    La verdad es que si, muy bien escrito.
    Estoy gratamente sorprendida.

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